LA ECUACIÓN DE LO RECÍPROCO

SON MÁS CIERTAS A VECES LAS COSAS QUE NO VES, LAS COSAS QUE SE SIENTEN, LAS COSAS QUE SE INVENTAN, PORQUE CADA PALABRA DICE LO QUE NO DICE Y AÚN PUEDE DECIR MÁS, Y ADEMÁS LO CONTRARIO. LAS PALABRAS SON SÓLO PINTURAS DESTINADAS A DECORAR EL MURO QUE EL SILENCIO CONSTRUYE.


Tengo la sensación de que leo los libros de forma muy parecida a como vivo mis emociones. Empiezo poco a poco, mimando la lectura, solo leyendo las páginas que me pide el cuerpo. Con calma y con constancia.
Entonces llega un punto en el que la historia me engancha y pierdo el control. Devoro página tras página de manera psicótica. Pierdo la noción del tiempo y puedo mantenerme en esa frenética actitud hasta el amanecer. Me obligo a parar de leer, pero no aparto de mi cabeza el momento de volver a abrir la marca de la última línea visualizada... Invoco a mi fuerza de voluntad para intentar alargar el placer de una historia que mantiene este apasionado enlace, pero es imposible. Una vez acaricio sus tapas y encuentro el lugar de reencuentro con mi novela, no puedo parar...
Y así llego al final. Leo y releo los últimos párrafos. Recuerdo los momentos que más han marcado esa pequeña huella que dejan todas esas palabras que cruzando mi retina han llegado a mi cerebro y, si hay suerte, a mi corazón, y cierro la tapa como quién sabe que coge un avión que le devuelve a la realidad después de un viaje perfecto. Me arrepiento de no haber sabido dosificarlo. Pero entiendo que mi manera de leer es como mi manera de vivir. La exprimo, corro por ella, apenas sin parar a respirar.
Se que la tristeza del punto y final llenará mi alma de un vacío extraño que no puedo explicar. Tal vez, lectores de mi blog, lo hayáis sentido alguna vez. Pero también sé que el pasar página es necesario, tanto literal como metafóricamente. Y que, afortunadamente, hay millones de libros (y de personas). No todos harán que me sienta así, pero si logro acertar en mis decisiones, muchos lo harán y volverán a llenar mi imaginación de felicidad intelectual y emocional.

Ojalá no fueras un sueño. Ya ves, soy un loco y son más de las tres,
Sumérgete en mi mente,
Coge la pala, cava, y cava. Bien profundo, que luego nunca puedas encontrarlos. Cuando hayas hecho el pequeño foso, echa todo lo que tengas de mí en ti. TODO. Después vuelve a llenar el agujero de tierra, de olvido, y hazlo rápido, no vaya a escaparse algo. Si los sentimientos han muerto, se merecen un entierro.

Recuerdos. Memoria que viaja atrás a traición. También haz el favor de recordarme que es lo importante, ya sabes que soy muy despistada y siempre se me olvida. Vuelve a girarme la cabeza hacia el futuro, que añoro tener ilusiones. La melancolía se apodera de mi como lo hace la niebla, en silencio, sin avisar y no me deja ver más allá de mi presente vacío... Y ¡NO QUIERO!
El tiempo mientras avanza impasible, y no hay manera de pararlo. A veces te mece suavemente en su segundero y te hace bailar con los días. Como si eso fuera lo normal, lo mejor que podría pasarte. Otras veces te pega con fuerza con el minutero y te amenaza con sus ventiscas de años. No te deja respirar. Y cuando crees que ese tiempo que ha vivido dentro de ti te ha enseñado a soportar lo malo, a desarrollarte un sexto sentido para no sufrir, te das cuenta que lo que hace es darte una tregua mientras observa sonriente y escondido a que te lleves la sorpresa. Nunca se domestica el tiempo ni la vida que camina por él. Nunca el corazón tiene suficientes heridas como para dejarle inservible... Y eso, si que ¡LO QUIERO!
En tus escritos descubro tu facilidad de huida. Entiendo los motivos, y voy dejándolo ir...
La escarcha invade mi alma, recorre todo mi ser y se hace dueña. Frio. Temblores. Malestar. Encuentro los anhelos, disculpo el ansia, recojo la siembra marchita de mis actos. Siento el frio en mis entrañas, y quiero convertirlo en fuerza pero el hielo se parte con facilidad. Frágil, delicada. Hecha de material transparente. Nadie puede tocarme mucho tiempo sin sentir dolor. No hay abrazos que puedan evitar esta sensación, porque yo misma desprendo esa autodefensa cristalina y punzante...Quisiera ver como rompes tus esquemas y vuelves a mirarme con ojos de deseo. Quisiera que convirtieras mis pesadillas en sueños. Quisiera ser los ojos oscuros que buscas en tu prototipo. Quisiera dejar de tener celos para tenerte a ti...

No mereces ser mi inspiración, ni que escriba sobre ti.
